Rompiendo creencias peligrosas: Cuando los mitos en Seguridad pueden costar vidas

En el trabajo, muchas veces no nos accidentamos por falta de equipos, normas o procedimientos. Nos accidentamos por algo más silencioso y peligroso: creencias erróneas que damos por verdaderas sin cuestionarlas.

El escritor francés Michel de Montaigne decía que el ser humano tiende a creer ciegamente en aquello que no conoce. En seguridad y salud en el trabajo, esto se confirma todos los días. Ideas equivocadas se repiten de generación en generación, se transmiten entre compañeros, se escuchan en el pasillo o en el taller, y se aplican sin pensar. El problema es que un mito mal aplicado puede terminar en un accidente grave o fatal.

Hoy quiero que usemos estos cinco minutos para hacer algo muy concreto: destruir mitos peligrosos, entender por qué son falsos y aprender cuál es la conducta segura correcta. No se trata de criticar a nadie, sino de aprender, corregir y protegernos mejor.

Mito 1: “Si viene una emergencia natural, lo mejor es quedarse dentro del vehículo”

Muchas personas creen que ante cualquier situación extrema, como fuertes tormentas o vientos violentos, quedarse dentro del vehículo es siempre lo más seguro. Esto no siempre es cierto.

En situaciones como tornados o vientos severos, un vehículo puede transformarse en un objeto liviano que puede ser levantado o arrastrado. En esos casos, lo más seguro es alejarse del vehículo y buscar refugio bajo nivel, como una zanja o depresión del terreno, siempre que no exista una vía de escape segura.

Este mito nació de una confusión con otra recomendación válida: durante tormentas eléctricas, el vehículo puede proteger de rayos si no se está en contacto con el exterior. Confundir escenarios distintos genera decisiones inseguras.

Mito 2: “Los rayos nunca caen dos veces en el mismo lugar”

Esta afirmación es completamente falsa. Las estructuras altas, metálicas o aisladas reciben descargas eléctricas repetidamente. Hay edificios que reciben decenas de impactos de rayos por año.

Creer este mito puede llevar a exponerse innecesariamente durante tormentas eléctricas, pensando que “ya cayó uno ahí”. En seguridad, la naturaleza no sigue creencias populares, sigue leyes físicas.

La conducta segura es clara: suspender tareas, buscar refugio adecuado y respetar los protocolos climáticos, sin confiarse nunca.

Mito 3: “Ante una hemorragia grave, hay que poner un torniquete”

Este es uno de los mitos más peligrosos en primeros auxilios. Aplicar un torniquete sin entrenamiento puede provocar daños irreversibles, pérdida de tejido e incluso amputaciones.

En la mayoría de los casos, la forma correcta de actuar es presionar directamente la herida con un vendaje limpio o cualquier material disponible, manteniendo presión constante hasta que llegue ayuda médica.

El torniquete solo debe ser usado por personal entrenado y en situaciones muy específicas. La buena intención sin conocimiento también puede causar daño.

Mito 4: “Nunca toques a una persona electrocutada”

Muchas personas no ayudan a una víctima eléctrica por miedo a quedar electrocutadas. Esto depende del contexto.

La descarga eléctrica no queda en el cuerpo de la persona. El verdadero peligro es tocarla si aún está en contacto con la fuente de energía. Si la energía fue cortada o la víctima ya no está en contacto con el conductor, se puede ayudar de forma segura.

Este mito ha provocado retrasos en rescates que podrían haber salvado vidas. Por eso, es clave entender la diferencia entre riesgo real y miedo infundado.

Mito 5: “Los alimentos en mal estado siempre huelen o saben mal”

En trabajos industriales, obras, plantas y campamentos, este mito es muy común. Muchos alimentos contaminados no presentan olor ni sabor extraño, especialmente lácteos y huevos.

Consumir alimentos conservados a temperatura inadecuada puede generar intoxicaciones severas. La regla es simple: si hay duda, se descarta. Ningún alimento vale más que la salud.

Mito 6: “No hay que tomar agua durante el trabajo físico”

Todavía se escucha que beber agua durante el esfuerzo “hace mal” o “quita fuerza”. Esto es falso y peligroso.

La deshidratación reduce la concentración, aumenta el riesgo de errores, golpes de calor y accidentes. Beber agua antes, durante y después del trabajo físico es una medida básica de prevención.

En ambientes calurosos, la hidratación es un elemento de seguridad, no un lujo.

Mito 7: “Si siempre se hizo así y nunca pasó nada, está bien”

Este es el mito más peligroso de todos. Muchos accidentes ocurren el primer día que algo sale mal, después de años de hacerlo incorrectamente.

La ausencia de accidentes no significa que una tarea sea segura. Significa que hubo suerte. La seguridad no se basa en la costumbre, sino en la planificación, el análisis de riesgos y el cumplimiento de procedimientos.

Mensaje final para el equipo

En seguridad, pensar es tan importante como usar el casco o los guantes. Los mitos generan confianza falsa, y la confianza falsa genera accidentes.

Cada vez que escuchen una afirmación sobre seguridad, pregúntense:

  • ¿Esto está basado en un procedimiento?
  • ¿Está respaldado por capacitación o experiencia técnica?
  • ¿O es solo algo que “siempre se dijo”?

Romper mitos salva vidas. Cuestionar creencias es una forma de cuidarnos entre todos. En Safetynova creemos que la mejor herramienta de prevención no es solo la tecnología, sino personas informadas, conscientes y comprometidas.

La seguridad no se improvisa. Se aprende, se practica y se mejora todos los días.

Scroll to Top